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LA CRISIS DEL ESTADO NACIONAL

 

NOTAS de Francisco José Paoli Bolio[1]

 

1. Distinta crisis en cada Estado Nacional.

La crisis del Estado Nacional se ha venido planteando en el mundo desde las últimas décadas del siglo XX y es atribuida a diversas causas que se enuncian de distinta manera; mencionaré algunas: la globalización es una muy frecuente; el desenvolvimiento de las nuevas tecnologías que facilitan enormemente la comunicación transnacional; las intensas migraciones de personas que van buscando trabajo y oportunidades de mejor nivel de vida a los países llamados metropolitanos;  la emisión de noticias escritas y cada vez más frecuentemente en imágenes que instantáneamente dicen lo que las palabras dilatan más en expresar; los flujos financieros en divisas, acciones y valores en los mercados bursátiles, que se realizan en forma vertiginosa a través de medios magnéticos; el desarrollo del crimen organizado internacionalmente y específicamente el amplio tráfico de estupefacientes en todo el planeta.

No todas estas causas afectan por igual a los distintos estados nacionales, porque no todos ellos tienen instituciones adecuadas para controlar los factores enunciados con eficacia, imponiéndoles un condicionamiento que responda a los intereses generales de un país. Por otra parte, no todas las causas de la crisis, impactan de la misma manera a la población de los diversos países; por ejemplo el narcotráfico daña más a la población joven de una nación, mientras la migración de trabajadores de países dependientes tiene un impacto mayor sobre naciones que tienen una amplia población adulta y envejecida. Otro tipo de relaciones que tienen un significado muy distinto en cada país, como el flujo de información científica y tecnológica, no beneficia por igual a todos todas las naciones: impulsan el progreso general de manera notable en los Estados-nación que tienen  un sistema educativo sólido y de calidad y un sistema de apoyo amplio al desarrollo de la ciencia y la tecnología, que les permiten aprovechar esa información.

Así pues, creo que está claro que no todos los Estados nacionales experimentan la crisis en la misma forma ni en el mismo grado. Es necesario especificar en cada país cuáles son los factores o las causas del deterioro en la organización y operación del Estado, que le impide realizar sus fines: lograr la paz con justicia, garantizar la igualdad de oportunidades y la protección amplia de los derechos humanos.

 

2. La Crisis del Estado nacional en México.

El Estado nacional en nuestro país tiene como la primera gran condicionante negativa o como carencia, la inexistencia de un sistema educativo de baja calidad, lastrado por una burocracia magisterial con una gran fuerza política y una enorme cantidad de prestaciones y privilegios. Las prioridades del sistema educativo, no como está enunciado en el artículo tercero de la Constitución[2], sino como opera en la realidad, no son las de impartir conocimientos y vigilar que estos sean asimilados efectivamente por los educandos, sino la protección de los privilegios y las prestaciones del magisterio organizado. Puede concluirse entonces que a nuestro Estado nacional no le falta la norma que le indique con claridad cómo debe impartir educación, sino que carece de las estructuras, los liderazgos y la inspiración de los educadores para hacerlo.

Esta deficiencia del Estado mexicano, está acompañada de otra que es la reducida atención y financiamiento al desarrollo de la ciencia y de la tecnología que nos permita la solución de los graves problemas nacionales.

La segunda causa de nuestro Estado nacional, es la de sus escasos ingresos para atender las enormes necesidades de su población. Eso se debe en primer término a la desigual distribución de la riqueza que se produce en el país, a la baja fiscalidad con una captación de recursos muy inferior al de muchos países en vías de desarrollo, reforzada por los privilegios de que disponen empresas poderosas y sectores prebendados.

La tercera es un régimen político que no estimula la cooperación de las diversas fuerzas, sino su enfrentamiento y mutua neutralización. Esas fuerzas que debían unidas no en todo, pero sí en la promoción de una educación, un sistema de salud, de trabajo y de promoción de la ciencia y la cultura que beneficie a todos y cree las condiciones para que todos tengan igualdad de oportunidades. El mayor estímulo para la cooperación de las fuerzas políticas es compartir el poder. Parece indispensable que encontremos fórmulas para lograr esa colaboración.

La cuarta deficiencia de nuestro Estado nacional es su sistema de justicia incapaz de impartirla y asegurarla a todos los mexicanos, particularmente a los más débiles económicamente.

La quinta es un sistema de información y comunicación diseñado no para servir a la población en primer término, sino para ser un vehículo de comercio y ganancia de unos cuantos. Se trata de un sistema monopólico que representa uno de los obstáculos mayores para la distribución de la riqueza, la cultura y el poder a la que debemos aspirar de acuerdo con el artículo tercero de la Constitución. Estas formas de organización monopólica y oligopólica, son por su naturaleza antidemocráticas y su existencia misma es una violación a diversas disposiciones de la Constitución. La de los medios está acompañada por otras prácticas monopólicas en sectores otras telecomunicaciones, producción de cemento y otras; pero también están acompañadas, como en el caso del sistema educativo, de organizaciones sindicales privilegiadas que lastran a las instituciones públicas y se llevan una porción demasiado alta de sus recursos.
[1] ) Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM
[2] ) Este artículo establece en su 2° párrafo: la Educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.” Y agrega en la fracción II inciso a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;” en el inciso b) prescribe: Será nacional en cuanto –sin hostilidades ni exclusivismos- atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura;” en el inciso c) indica que “Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio por la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos.”

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