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Tuve el gusto de conocer al maestro Mario de la Cueva, porque fue presidente del jurado ante el que presenté mi exámen profesional de licenciatura. Antes de ese examen del que tengo una memoria muy grata, estuve yendo a su casa para llevarle el proyecto de tesis escrita, que versaba sobre un tema que al maestro le interesaba mucho y que está tratado en sus Apuntes de Teoría General del Estado que ahora presentamos: el derecho a la revolución. El doctor De la Cueva, me advirtió que él si leía las tesis antes para dar su voto aprobatorio. Así que esperé un tiempo prudente hasta que me avisó que ya podía pasar a verlo. Estuvimos varias horas de la tarde conversando sobre la tesis, lo que mostró claramente que la había leído y que lo había hecho críticamente. Me hizo algunas recomendaciones de lecturas y cambios al texto de mi propuesta de tesis. Tomé nota y me retiré unos días para hacer las lecturas recomendadas, los cambios y correcciones que me señaló el maestro. Cuando tuve listo el texto corregido, se lo llevé al que sería el presidente del tribunal profesional que me examinaría. Él me dijo que regresara en dos días para recoger su voto aprobatorio, con lo cual podría imprimir la tesis y obtener fecha del examen profesional.

Aquel examen que ocurrió hace 49 años, sigue estando en mi memoria como un recuerdo muy grato y edificante. Había sido un jurado de lujo: presidido por don Mario, tuvo como primeros dos vocales a los doctores Juan Sánchez Navarro y Héctor González Uribe, el tercer vocal era el maestro Luis Rabasa y el secretario era un joven abogado, Mariano Azuela Güitrón. Los dos primeros vocales, me dieron una revolcada feroz. Uno de ellos, el doctor Juan Sánchez Navarro estuvo haciendo crítica e impugnaciones muy severas, diciéndome que no había leído sufciente y fue contradiciendo mi tesis sobre todo en lo concerniente al tema que le era especialmente ingrato, de la reforma agraria. El doctor González Uribe ni siquiera me interrogó; me preguntó si traía lápiz y papel y tras responderle que sí, me dijo: “apunta esta bibliografía que voy a dictarte, porque efectivmente como dice don Juan te falta leer mucho”. Me dictó una docena de libros que yo apunté humildemente y luego me dijo: “por mí es suficiente, tu texto es apto para recibirte.” Don Mario intervino al final y tampoco me interrogó mayormente, señalando que las observaciones y correcciones que me había hecho habían sido atendidas por mí, y procedió a rebatir los cuestionamientos y críticas que me habían propinado Sánchez Navarro y González Uribe. Recuerdo que dijo algo así, refiriéndose claramente a estos doctores de la ley: A mí no van a recomendarme lecturas; he leído los libros que te recomendó el doctor González Uribe y algunos más. Y no estoy de acuerdo con los argumentos y objeciones que te puso el profesor Sánchez Navarro. Rebatió estos últimos uno por uno con gran contundencia y erudición, y después, nos pidió que abandonaramos el salón para que el jurado deliberara. Luego supe que el maestro de la Cueva pidió que se hiciera constar en el acta que conservo una “felicitación especial por su examen y su tesis”

Cuando leía los Apuntes del maestro de la Cueva para preparar esta presentación, no pude menos que recordar ese examen y todas las tardes que posteriormente tuve ocasión de disfrutar la amistad y consejos de don Mario, con el que varios años después, me reunía a comer algunos domingos en casa de familiares suyos y a jugar dominó tras largas sobremesas.

Haré ahora algunos comentarios sobre los capítulos que me tocó presentar (XXI a XXXIX):

1. El capítulo XXI está incluido en la perspectiva de Marx y Engels sobre el Estado. Don Mario estaba muy cerca de esa perspectiva que de distintos modos hace suya. Sus análisis y posiciones respecto de la teoría marxista las desarrolla en los capítulos XXII en el que analiza la teoría de la revolución social de estos autores; XXIII, la sociedad socialista del futuro; y XXIV, un balances de las tesis principales del materialismo histórico. El profesor De la Cueva nos habla de las tesis originales de Marx y Engels, glosando las principales obras de estos autores (El manifiesto del Partido Comunista, La crítica de la Economía Política, Los orígenes de la familia, la propiedad privada y el Estado, El Plan Gotha) y expresa que para estos autores, el Estado y el derecho son superestructuras; el Estado es el instrumento de la clase dominante para enforzar su dominación. También las de Lenin (El Estado y la Revolución) y los trabajos de Rosa Luxemburgo. En relación con la revolución, tema de mi tesis de licenciatura, lo trata don Mario en los capítulos XXII y XXIII de sus Apuntes…

El Maestro de la Cueva trata el marxismo original y ortodoxo, pero no alcanza a conocer tesis de un desarrollo marxista como el del italiano Antonio Gramsci, que contiene posibilidades mejores de análisis del Estado, los intelectuales y la cultura. Las tesis gramscianas introducen un enfoque humanista a la teoría marxista, que yo creo hubiera sido muy afín a las posiciones de don Mario.

2. La segunda parte que me toca presentarles es la que toca la doctrina católica sobre el Estado, que se contiene en los capítulos XXV y XXVI de la obra. Parte de los escritos de Santo Tomás de Aquino (La Summa teológica, la Suma contra gentiles y el Gobierno de los príncipes). El segundo autor que analiza es Jacques Leclerc, en relación con un libro que don Mario consideraba interesante sobre el derecho natural y el Estado. Los temas centrales de las tesis católicas son que 1) el hombre es un animal político, con una inclinación natural a socializar, a relacionarse con otros seres de su especie, es decir racionales; y 2)que el Estado como la familia son asociaciones naturales, que surgen de la interacción y el acuerdo entre personas.

Dice el maestro de la Cueva que el pensamiento católico “tiene particular importancia” porque trata “de la posición de la persona humana en el universo, así como de sus relaciones con la sociedad y con los poderes políticos.” Y porque “forma parte del acervo ideológico que constituye la base de la cultura occidental”; y finalmente, porque “con seguridad el mundo del mañana habrá de considerarla como uno de los elementos para la solución de la crisis política de nuestros días” (cito sus términos textualmente).

3. La tercera parte se centra en la Escuela de Viena, especialmente en las tesis de Hans Kelsen, que hace una teoría completa sobre el Derecho y el Estado…Esta perspectiva teórica positiva tan valorada entre los juristas como una posibilidad de hacer ciencia. Las tesis de la escuela kelseniana son presentadas críticamente por el profesor De la Cueva, del capítulo XXVII al XXIX, que se inclina más favorablemente a las del gran jurista y politólogo alemán Hermann Heller, aunque reconoce las aportaciones magníficas a la teoría del Derecho y del Estado de Kelsen. El capítulo XXX nos presenta De la Cueva un balance estupendo de las doctrinas sobre la naturaleza del Estado. En el XXXI la teoría institucional  del Estado, en el que presenta una crítica  a la doctrina de Kelsen, siguiendo a Heller (“una teoría del Estado sin Estado”…) También hace en este capítulo el profesor De la Cueva, una crítica de las concepciones individualista y orgánica de la sociedad y del Estado.

4. En el capítulo XXXII, nos habla De la Cueva de la doctrina de los elementos del Estado, basado fundamentalmente en la obra sistemática de George Jellinek: territorio, población y poder. Luego va glosando cada uno de estos elementos, empezando por territorio en el capítulo XXXIII; la relación entre este elemento la nación y el Estado (capítulos XXXIV y XXXV); para luego referirse a la población (capítulo

XXXVI), a la idea de nación (XXXVII y XXXVIII) y finalmente la población y el Estado (capítulo XXXIX) en la exposición que me ha tocado presentarles.

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