Libros

Prólogo a la Tercera Edición

 

La primera edición de este libro, fue preparada a principios del siglo XXI y publicada en 2009 como una coedición entre Editorial Trillas y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, lugar donde realizo mis tareas como investigador. Recuerdo que en esa edición, cuento que durante años de docencia estuve preparando mis notas de clase, teniendo fundamentalmente presentes los cursos de Teoría del Estado. Ese curso -a veces bajo el rubro de Teoría Política- se tiene en la licenciatura en distintos programas institucionales.

El libro fue editado por Editorial Trillas en un formato típico de libro del tamaño de media cuartilla. En él recorro un gran trecho que va desde las concepciones del Estado en la antiguedad hasta los primeros años del siglo XXI. Este recorrido no sólo es histórico, sino teórico y conceptual. Incluye los conceptos de los principales autores de esta materia, las relaciones entre Estado y Constitución que, según Carl Schmitt, “es el alma del Estado”. Además incluyo reflexiones sobre la organización del Estado en términos generales y refiero para ilustrar a los estudiantes mexicanos algunos dispositivos que se encuentran en la Constitución Política Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM). Esto útimo es significativo porque muestra como el Estado contemporáneo, que algunos juristas y politólogos llaman Estado Constitucional, se prescribe y vertebra en las Constituciones Políticas de los distintos países. Se establece así que hay una relación simbiótica entre Cosntitución y Estado.

En aquella primera Edición, trato de describir y conceptualizar el proceso de globalización que se vive en el planeta, y que tiene incidencia en las funciones del Estado-Nación. Y también analizo la crisis que éste experimenta, especialmente en relación con el ejercicio de la soberanía, a partir de la últimas décadas del siglo XX. En el primer texto refiero un trabajo de H.G Wells, que ya plantea una posibilidad de Estado Mundial (World State) en su poco conocida novela Una Utopía Moderna.

En la segunda Edición que diseña Editorial Trillas en dimensiones de una cuartilla entera, se introducen varios agregados y referencias a autores que no aparecían en la primera -destacadamente Isaiah Berlin-, se cambia la portada que tiene una imágen del Código de Hammurabi y se convierten los 20 capítulos de la Primera edición en 10 Unidades. Además se dota a esta edición de un pequeño aparato didáctico que permite una cierta autoevaluación,  con preguntas que se refieren al contenido de las Unidades, y  se inscriben al principio de ellas frases de autores clásicos, que apuntan a sus contenidos.

En la Tercera edición preparo por sugerencia de la Editorial Trillas, agrego una nueva Unidad, la Undécima, que se titula “Gobernanza global y Estado Mundial”. En ella reviso y actualizo el concepto de gobernanza, considerándolo como gobernanza global. Es una Unidad del texto en la que trato de poner al lector, especialmente si es estudiante de Ciencias Sociales (Derecho, Sociología, Antropología, Ciencia Política, Economía, etc.), en sintonía con una noción y una práctica internacional que está avanzando a pasos agigantados en nuestro siglo XXI.

Si el concepto y la práctica de la gobernanza surgieron de normativas privadas internas de las empresas,  éste ha venido avanzando en desarollos prescriptivos que nacen en la sociedad civil y llegan a insertarse en los Estados nacionales. Y además, sus normas y patrones prescriptivos, son asumidos voluntariamente por comunidades y naciones enteras voluntariamente. Esta asimilación se produce porque esas comunidades o naciones enteras, las consideran útiles y positivas para resolver problemas de grandes conjuntos sociales o arbitrajes conflictos importantes, como sindicales de gran magnitud o guerras entre naciones. Donde se destaca notoriamente la idea de adoptar normas, procedimientos o protocolos es en la protección de ciertas áreas y especialmente en la defensa de los derechos humanos.

Entre las áreas que pueden ser beneficiadas por la gobernanza global están las ecológicas y defensa del medio ambiente limpio, la preservación de la biodiversidad, la protección, de la salud de grandes contingentes humanos; y en el ámbito de la reivindicación de derechos humanos y sociales, están la igualdad de género, la defensa de los pueblos indios y de las minorías sociales en general, la defensa de los derechos civiles, políticos y culturales.

Cada día en menor medida las normas que defienden libertades y derechos humanos, se gestan en los Estados nacionales. Ahora se promueven desde la sociedad civil un buen número de ellas.  Y los sistemas jurídico políticos las van asimilando, formalizando e incluyendo consecuentemente en sus sistemas formales.

Al Estado Constitucional ya lo había referido someramente en la Segunda Edición de esta Teoría del Estado, al tocar los “Los fines del Estado” (Unidad Novena). Pero en la nueva Unidad Undécima de la tercera edición, profundizo un poco en la concepción del Estado Constitucional, revisando autores del siglo XX y XXI como Carl Schmitt, Karl Loewenstein, Pedro de Vega o Peter Häberle.

En cuanto al Estado Mundial, que ya había sido mencionado en las dos primeras ediciones, refiriéndome a obras como la de H.G. Wells, Una Utopía Moderna o de Jurgen Habermas, Más allá del Estado Nacional, en la nueva (3ª) Edición, planteo un avance refiriendo obras como las de Häberle sobre “El Estado Europeo”; Mark Bevir, Encyclopedia of Governance; Pedro de Vega, “Mundialización y Derecho Constitucional”; Daniel Innerarity, “¿Qué es eso de la gobernanza?” o el ensayo de Alexander Wendt, “Why a World State is Invevitable?”.

Hay órganos internacionales de corte estatal o multiestatal que parecen antecedentes de lo que pueden ser órganos de un Estado Mundial, como puede ser la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Tribunal Internacional de La Haya o la Unión Europea. Ambas instituciones internacionales toman acuerdos o dictan resoluciones que impactan al globo entero y pueden ser vistos como antecedentes de órganos de un Estado Mundial.

Por otra parte, se está constituyendo progresivamente lo que buen número de autores hay llamado ciudadanía mundial, que puede ser vista como elemento fundamental de una institución o núcleo institucional que, poco a poco, se muestra como una posible organización planetaria para proteger los derechos humanos. La ciudadanía es uno de los elementos para constituir un Estado Nacional y la ciudadanía mundial lo es para constituir un Estado global o mundial. En la medida e que la gobernanza global avanza, se dan pasos para constituir una autoridad que tenga vigencia en todo el globo. Aunque esto no pueda ser vislumbrado más que  a muy largo plazo.

El politólogo y político vasco Daniel Innerarity, sostiene lo siguiente:

“Lo que está produciendo ese cambio son unas transformaciones insólitas en las formas institucionales, instrumentos y mecanismos de coordinación gracias a los cuales las sociedades actuales intentan resolver sus problemas colectivos y proveer los bienes públicos. Podemos calificarlos de cambios irreversibles, que no obedecen a una moda pasajera, sino a cambios estructurales, como la globalización de la economía, la configuración de sociedades del conocimiento, la individualización de los estilos de vida”…

Estos apuntes de Innerarity pueden ser vistos como caminos que andamos los seres humanos, rumbo a formar instituciones estatales en el nivel global o del mundo. Y esas instituciones, al irse articulando, pueden llegar a formar un Estado Mundial.

 

México, Ciudad Universitaria (UNAM), septiembre de 2018

Leave a Reply